Da igual el ángulo de inclinación o diseño de un espejo, eso puede variar, pero lo que no cambia es la esencia si nos ponemos frente a él, pasan los años y lo que nos muestra es precisamente ese paso del tiempo. Contempopránea aterrizó de nuevo en las faldas del castillo de la Luna de Alburquerque, un festival que tímidamente intenta innovar, pero, que en el fondo sigue mostrándonos lo mismo, la naturaleza de la escena indie patria, que a modo de feria o escaparate viene a lucirse aquí con sus mejores galas. El fino hilo entre lo mainstream y el indie cada vez es más difuso.
El festival gloriosamente encasillado está rozando cifras de récord, y este que escribe se alegra personalmente de todo ello, y también me congratulo de que propuestas como estás sean una fórmula para oír buena música en directo, o al menos, música que en los circuitos más próximos de nuestra región se nos hace difícil poder ver, pero si es cierto que 14 años, que son las ediciones del Contempopránea dan para muchas cosas buenas, y otras, que aunque no lo sean tanto no llegan a ensombrecer la trayectoria de este festival, pero una cosa si está clara, la fórmula funciona, pero un poco de innovación y atrevimiento en la parcela artística en algunos aspectos no estaría nada mal.
Si existen dudas con respecto a esa fina línea que separa lo que creemos indie de lo que creemos que no lo es queda de manifiesto precisamente en la asistencia a algunos conciertos, no entendiendo como algunos pueden llenar hasta la bandera, y otros en cambio, con una concurrencia tan escasa como para poner una mesa de camping y tomarse unas tortillas de patatas... La cantidad de asistentes no siempre está relacionada con la calidad artística de los que se suben a las tablas, simplemente responden a otros criterios como son la difusión, la promoción y porque no, la repetición en círculos especializados, y qué diferencia tiene todo esto con la denostada, por la escena indie, industria fonográfica.
Este año la apertura oficial, que siempre es los jueves en un mini escenario en la plaza del pueblo no solo estuvo bien por poder ver conciertos de pre-calentamiento en este acogedor entorno, sino por la fiesta que vino después. Lo malo fue que se empieza el viernes con resaca... De todas las bandas que sonaron el viernes hablaré de las que más me gustaron y pasando por alto y muy deprisa sobre las que me gustaron algo menos, así ahorramos espacio, que para eso escribo yo, intenta comprender que esto que lees es mi opinión y no tiene porque ser coincidente con la tuya.
The Wish: teníamos ganas de verlos en el Contempopránea, quizás debieron subir ya por méritos propios el año pasado, pero démonos con un canto en los dientes previamente anestesiados por poder verlos, estuvieron soberbios, grandes y pletóricos, presentando sus temas nuevos y repasando los antiguos, un poco cometidos por lo especial de la situación para ellos y le faltó esa chispa de explosión que le hemos visto otras veces, quizás por estar abrumados por la situación, o quizás porque eran las 8 de la tarde y había poco público, no por su culpa, sino por el incomprensible atasco en la puerta.
Cola Jet Set: pasando por alto
La Bien Querida: se hizo querer, no solo porque llevamos un año escuchando su disco y por parecernos una propuesta inteligente, distinta a los grupos que pasaremos por alto porque podremos hacer una crítica conjunta para todos ellos al final y así ahorramos repetirnos. También se hicieron querer porque en directo sonaron realmente bien.
Catpeople: a estas alturas compararlos con bandas anglosajonas que todos tenemos en mente roza el absurdo, porque está claro que todos tenemos referentes y solo existen unas pocas notas musicales, lo principal es beber de buenas fuentes sin que se roce el plagio, y Catpeople están a la altura ahora de poder mirar por encima del hombro a muchas bandas nacionales, y por que no, de fuera de nuestras fronteras. Un espectáculo rotundo y compacto como una amalgama de guitarras que te hacían volver a la edición número 13 del festival..., pero en la 14 la gente se sabe sus canciones, sumando que Adrián tiene pose y se come el escenario, pero dos cosas señores, ¿dónde dejaron la lacrimosa The Golden Swan? y, jamás abandonen la electricidad.
Vetusta Morla: "Me morla muxo Vetusta", es lo que pareció opinar el gentío allí presente ya que fueron a ver al grupo más premiado este año por su disco, hits inconexos e incoherentes para formar una sola pieza, su cd parece un grandes éxitos y así fue su concierto. Eso si, lo bordan y se disfruta más de lo que se esperaba.
Lori Meyers: Leer el artículo del año pasado del Contempopránea... parecía un gigantesco karaoke con unos granadinos encima del escenario, el público en estos casos perdona todo, pero, ¿había algo que perdonar?. Culpables de su propio éxito.
Cooper: Fiel a su fórmula, un fan con fanes, Alejandro sigue creando piezas pop con la mentalidad sixtie de un quinceañero, la filosofía del exflechazo se ejecuta a la perfección sobre este, su escenario, y ante la devoción de su encorbatado público.
La Buena Vida: una prueba más de lo que son las víctimas de los prejuicios, no son guapos, no tienen pose, pero, desde que se fue Irantzu, ya no solo afinan en los preciosos e intimistas discos, sino que parece que también suenan bien en directo. Blanco y en botella, pues leche de soja u horchata, me parecieron de lo mejorcito de esa noche, canciones bonitas para escuchar en tan entrañable espacio. Se que esta opinión no será compartida por mucho de los asistentes, de hecho creo que no he coincidido con nadie que me diga nada bueno de este concierto. No os recuerda el ex-novio de falete al guitarra de la nueva vida de la Buena Vida.
Ellos: englobarlos en el tontipop del que obviaremos hacer comentarios sería un error no perdonable, si es cierto que hacen letras ñoñas, y que su fórmula no difiere mucho de lo que es lo básico en el pop, pero si se hace con estilo, te hace bailar, tienen fuerza y pegada como para llevarse el público de calle tienen toda indulgencia. Conciertazo del viernes a pesar de la hora, Guille Mostaza no es otra cosa que el engendro genético entre un macarra elegante cruzado en el laboratorio con la comicidad de Rápale. No te enamores y Lo dejas o lo tomas convirtieron el recinto en una happy party.
La jornada del viernes la cerró Javier Solys, en una limitada sesión por tiempo que no por calidad, la organización no apostó por lo autóctono frente al producto consolidado de la radio estatal, cortando el grifo sonoro bien tempranito.
Febrero y Les Très Bien Ensamble no gozaron del beneplácito del horario, pero sí de una asistencia de un público con ganas de festival, era sábado y había más gente, solo había que echar una ojeada al camión que los WC públicos...
Half Foot Outside: hicieron de plataforma de lanzamiento del primer plato fuerte del festival, injustamente la gente deseaba que terminaran su repertorio porque querían ver a la niña mimada del festival. El amor por las guitarras sucias se mezclaron con la delicadeza de un pop sútil, mucho Sonic Youth, mucho Pixie,... buenas reflexiones del influjo de lo mejor de los 90 en esta banda pamplonica.
Russian Red: la niña se nos hace mayor, no era difícil oír entre el público, yo la vi cuando no la conocía nadie, o se lo tiene muy creído... Lourdes ha crecido en todos los aspectos, como artista sobre el escenario perdiendo timidez y quizás ganando en apatía, pero entre tú y yo, sigue igual de guapa o más, me da igual que sea un ángel o demonio, me gusta su repertorio y lo defiende con una gran banda, no cuenta chistes, no nos hace reír, apenas se le oye dar las gracias, pero hipnotiza casi igual que su disco de debut, un cd que por cierto fue una joya del pasado año y todo ello a pesar de su horrenda producción, una muestra más de que lo importante no se queda tan solo en el envoltorio.
The Wedding Present: fichaje internacional de este año, celebrado por el doctor y devotos de esa época, un acierto de pleno, una experiencia y saber estar, corrección, vibrante de principio a fin, ¿tan simple somos?. Esta nueva política del festival es digna de reconocimiento, una propuesta para aplaudir, teniendo en cuenta lo que fueron y lo que son como institución, espero que junto a Teenage Fanclub abran la nueva senda de míticas leyendas y todos los años tengamos sorpresas como estás. Echamos de menos el enérgico Kennedy.
Sidonie: polémicos de escaparate, marketing... el caso es que se le esperaba con ganas después del fiasco del pasado año, pero, creo que era buen momento para tomarse una cerveza y pensar en cosas trascendentales como por ejemplo, siempre son mejores los primeros discos, eran más frescos cuando cantaban en inglés, desde que suenan en los 40 han perdido mucho ¡¡Y LO QUE HAN GANADO!! Mainstream vs. Indie. El sitar que se compraron ya no suena innovador, y su admiración por The Carrots queda ya lejos.
We Are The Standard: Con ellos llegó la fiesta, un poco menos provocadores que el pasado año, cuando se llamaban sólo Standard, pero solo un poco menos, sabían insultar al público para provocar que bailaran, muestran en la Honda de Radio 4, Vhs Or Beta o Raptures como se puede llegar a hacer música de baile con guitarras. Y si, he puesto Honda en vez de Onda, porque su fórmula funciona como una dos ruedas de esas que corren tanto, el concierto se hizo corto por lo bueno que fue. Momento cumbre On the Floor. Tíos cumbres: algunos rozan los dos metros.
Lacrosse: los segundos internacionales de esta edición, un pop alegre y cálido, a pesar de venir de Estocolmo (esto tenía que ponerlo, era fácil). Una bonita forma de aprender a conocer música foránea, es este escenario.
Love Of Lesbian: A pesar de que la voz estaba un poco cascada ya a esas horas, era una de las bandas mas esperadas y no defraudaron, en Extremadura teníamos ganas de verlos. Lo bueno de su retraso es que hemos tenido tiempo de que reúnan temas suficientes con sus discos como para desarrollar el repertorio que escuchamos, totalmente entregados al público y viceversa, con un fin de fiesta espectacular.
Todo terminó con Chema Rey DJ, un perrito piloto de los platos feriantes, que incomprensiblemente contó con más tiempo para desenrollar toda su colección de temas que Javier Solys no pudo por falta de tiempo el viernes.
Enviado por Doctor Barmacéutiko, de su sección en la Revista Grada













