Remission era fuego, Leviathan representaba el agua, Blood Mountain, la tierra y con Crack The Skye toca mirar más allá, la parte mística, profunda y oculta, sondear parámetros lejanos como el espacio. Si algo me gusta más que la música y Troy Sanders en esta banda es la temática con la que asientan, decoran y utilizan de hilo conductor por cada viaje que representan sus obras, al coger un disco de Mastodon estás ante un todo de música, historias y sensaciones de lo más variopinto. Y no es fácil, se necesitan muchas escuchas para ir descubriendo paso a paso lo que tienen que ofrecerte los de Atlanta, después, ya no puedes dejar de escuchar, entras en bucle como algunas de sus composiciones, te enganchas a riffs con escalas imposibles y solos de guitarra legendarios. Lo reconozco, hoy por hoy, es el grupo que más me motiva, no soy la única, cualquiera que aprecie una buena composición los tiene entre sus básicos, siguen sorprendiendo por muchas razones: no rebajan el nivel que se han marcado, hacen la música que quieren por mucha major que les haya fichado y además, está ese sentido del humor que también se refleja en sus canciones, básicamente, están como un cencerro. Para muestra, un botón.
La temática para la ocasión ha sido elegida por Brann Dailor, ese magnifico batería amante de los clásicos, nos sorprende componiendo las letras y cantando en “Oblivion”, el potente inicio de este “trip” donde tenemos un paralítico que en un viaje astral se acerca tanto al Sol que éste quema su sistema nervioso, es abducido por un agujero negro hasta ser salvado por Grigori Rasputín, gracias a la adivinación. Rasputín capta su alma dentro de su propio cuerpo y pretende quitarle al Zar su poder, pero es asesinado así las dos almas se alzan hacia el cielo. No pueden regresar porque el demonio intenta impedírselo y destruirles…Sin palabras, al igual que el video de presentación del single “Divinations”, donde Brent Hinds hace de hombre de las cavernas y aparece el Jeti (en la mitología Mastodon llamado Cysquatch) este tema es el más parecido al espíritu del último trabajo, con "Quintessence", nos olvidamos de cualquier referencia anterior por la alternancia en ritmos y escalas vocales, Sanders da todo lo mejor que tiene regalando un estribillo muy “Ozzy”, jamás había cantando tan alto el bajista.
Un gustazo que nos introduce de lleno en el tema más progresivo, aún si cabe, de este trabajo "The Czar “ dividido en los capítulos de la traición de Rasputín a la Casa Real de Rusia (I. Usurper - II. Escape - III. Martyr - IV. Spiral) y que en díez minutos nos muestra de todo: loop hipnótico de voces arrastradas por parte de Hinds y Sanders, teclados incluidos, en el momento en que tiene tu mente cogida la acción empieza a surgir, un riff avisa y empieza la vorágine de un estribillo sensacional, y cuando, éstas arriba con coros de fondo, nos preparan de nuevo para el misterioso loop final.
"Ghost of Karelia" tiene una segunda parte que es todo un tributo al metal, con una cadencia que recuerda a las grandes bandas del género. Y que decir del tema que da nombre al disco, "Crack the Skye", pues podrían haber profundizado en ese melancólico arpegio del principio y del final, en lugar de centrarse en tanta influencia Neurosis, vuelve a participar Scott Kelly con esta banda, fans confesos de los californianos. Menos mal, ahí están de nuevo los juegos vocales de Sanders. Es un dato importante, en este disco las voces están muy cuidadas y no desmerecen junto a tanta música apabullante. En este punto, queda aún un tema, "The Last Baron", trece minutos que dejo en el aire para aquel que al leer esto no haya pensado que el conjunto es demasiado para su salud mental.
¿Por qué Sky con “e”? Es el nombre de la hermana de Dailor, ésta murió cuando él era joven y es un tributo a su persona, así el círculo se cierra abarcando el infinito, desde la psicotrópica portada hasta la última nota, hay una explicación detrás.
Enviado por Alice Keenan













