Suerte. Amor verdadero. Destino. Supervivencia. La reciente ganadora de ocho Oscars es una historia fresca, con un montaje moderno, una banda sonora interesante y una dirección coherente a cargo del director de Manchester Danny Boyle, conocido internacionalmente desde que Trainspotting marcó la juventud de unos cuantos entre los que me cuento. Cuando un director extranjero tiene tal triunfo, Hollywood lo abduce, a Boyle le tocó rodar A Life Less Ordinary y La Playa, después de estas…por llamarlas obras, retornó a su Inglaterra natal, asustándonos en 28 Días Después con el inquietante Cillian Murphy sobreviviendo a los infectados (que no zombies, como diría Enjuto).
A veces, en esta vida para triunfar hay que seguir el instinto, aventurarse y arriesgarse. El guionista Simon Beaufoy se lió la manta a la cabeza, metiéndose en los suburbios de la India, descubriendo toda la vida y la miseria que rebosan, convenció a Boyle y éste amañó la producción de tal manera que se pudo seguir adelante con el proyecto. Nadie apostaba por este caballo hasta que la crítica y el público se unieron, de aquí al cielo de Hollywood, alfombra roja repleta de niños hindúes incluida.
Con la utilización a modo de excusa del famoso programa “¿Quiere ser millonario?”, nuestro patrio “50x15”, se nos revela repleta de vitalidad, picardía, ternura sobre el destino de dos hermanos huérfanos que tienen que sobrevivir en el suburbio de Mumbai, con dos personalidades muy distintas, emanan candor a cada paso que dan. El guión muy bien tejido nos va llevando del pasado al presente del protagonista entreteniendo intensamente, decorado por una edición y postproducción vanguardista. Repasando las características de Slumdog Millionaire frente a sus competidoras, se distingue por no tener una carga dramática más de la que la esperanza y el optimismo puede hacernos después olvidar, nada de política, ni extensos biopics ni otro relato por enésima vez sobre el Holocausto. Sin duda, un poco de aire fresco.
Enviado por Alice Keenan













