Mark Twain tenía una teoría según la cual la vida sería más alegre naciendo a los 80 años e ir rejuveneciendo poco, es decir, la vida al revés. A partir de esta idea, F. Scott Fitzgerald escribió la historia que ahora ocupa las carteleras de nuestro país, previo paso a llevarse algún Oscar menor que Slumdog Millionaire deje atrás; pues la propuesta de contemplar una vida al revés es original, pero no llena del todo al observador de la biografía.
Después de visionar la cinta no podía creerme que David Fincher la hubiera dirigido porque se desmarca de la tensión, velocidad y thrillers a los que nos tiene acostumbrados, lo que me hace pensar en los directores que últimamente están dejando su estilo de siempre a un lado, como Baz Luhrman; otro dato, es el de la caracterización, aunque tenga sesenta años Brad Pitt no desagrada y nos recuerda a la humanidad lo poco favorecidos que somos, hasta el guión lo remarca y Cate Blanchett (que tampoco está deforme) le espeta un "Eres perfecto" que pasa por la mente de todos desde que este hombre se dio a conocer hace ya mucho tiempo. En ese sentido el film está bien enfocado, si otro actor hubiese hecho este papel, el progresivo rejuvenecer de Button no hubiese llamado tanto la atención. Pitt cumple, Blanchett aunque siendo secundaria de lujo está impecable, el padre arrepentido Jason Flemyng tiene su misterio y Tilda Swinton, ya repite este año con Pitt en el film de los Cohen Quemar después de leer, me ha gustado en su papel pasajero que hace más interesante la acción a medida que ésta va perdiendo fuelle porque estamos ante una biografía que nos lleva desde el fin de la I Guerra Mundial hasta nuestros días, con el desastre del Katrina incluido, así que, por muy guapetón que sea el protagonista, por muy hermosa que se presente ella y muy bonita que luzca la criolla Nueva Orleans, todo cansa.
Al final, me quedo con esa reflexión de Mark Twain, en lo desagradable que sería tener hijos arrugados con achaques y lo doloroso que sería por otra parte, despedirse de un recién nacido, las complicaciones, las contrariedades y las responsabilidades que conllevaría; sin embargo, el ser humano es capaz de acostumbrarse a todo.













