Christopher Nolan, el arquitecto de puzzles
Inception - Origen -
Escrito por Alice Keenan
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                 Después del éxito del “Caballero Oscuro”, a Christopher Nolan le permitieron continuar con un proyecto aparcado, cuyo guión fue una incógnita hasta el último momento. Y una grata sorpresa para los que valoramos un buen thriller, sobre todo si tiene la impronta y elaboración, del que hoy por hoy es el mejor director de habla inglesa, pues pocos se atreven a rodar con tal maestría guiones que están más cerca de ser un rompecabezas que una historia al uso. La inversión fue fuerte por parte la Warner Bros., 160 millones de dólares, en plena crisis tanto económica como de ideas, pues en lugar de seguir sobre seguro con la franquicia Batman o reciclar un remake, apostaron por el criterio de Nolan, dando paso a un film con su sello desde la primera secuencia.

Origen comparte con otros títulos como “Memento” y “The Prestige” la complejidad en la trama, herencia del “Caballero Oscuro” son el tratamiento de la acción, el desarrollo del clímax final apoyado en la banda sonora de Hans Zimmer, que repite colaboración con el director y que presenta una atmósfera semejante a la realizada para la nueva saga del superhéroe de Gotham. Los efectos especiales no son más que un instrumento para envolvernos en el mundo de los sueños que se nos sugiere, no un despliegue de fuegos artificiales con el objeto último de entretener, este hecho en los tiempos que corren es de agradecer y son apabullantes, describiendo el poder de lo onírico en donde Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) y su socio, Arthur (Joseph Gordon-Levitt) se mueven con soltura, hasta tal punto que Cobb  se presenta como el mejor extractor de información confidencial en el subconsciente, lo que le convierte en un objetivo en constante búsqueda y captura en el mundo real.

Otra clase de persecución en sus arriesgadas incursiones, es la que protagoniza la sombra, su mujer Mal, la francesa Marion Cotillard  juega con el protagonista y con nosotros utilizando como armas su belleza, fuerza y a la vez, fragilidad. La amarga historia de amor entre ambos, la última misión que acepta Cobb propuesta por Saito (Ken Watanabe), la difícil relación entre un moribundo poderoso magnate de un gigante energético y su heredero (Cillian Murphy), el concepto de “Origen” – la idea-, la arquitectura de los sueños y la forma de crearlo que se centra en la figura de Ariadne (Ellen Page), el regreso al hogar y los laberintos dentro de otros construyen esta historia sólida y que se va desarrollando en nuestra mente, por lo que se requiere plenamente de nuestra atención.

            Como sucedió en “Memento”, tras un grandioso clímax queda un final abierto, depende de cómo queramos ver el vaso, éste queda medio lleno o vacío, personalmente me inclino por lo último. La imagen del tótem que no cesa de girar pone la guinda a una película más que recomendable, pues ahora que llega a su fin 2010, puedo decir, sin lugar a equivocos, que es el mejor film del año.

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