de Julian Schnabel
La Escafandra y La Mariposa
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“La imaginación y la memoria son las dos vías que tengo para escapar de mi escafandra” esta frase es toda inspiración y es el primer paso para hablar de la última película dirigida por Schnabel, pintor neoexpresionista, al que tenía un poco de recelo tras mi intento fallido de ver “Antes que anochezca”, reconozco el mérito de quién haya sido capaz de verla enterita por mucho Bardem que se precie. Aunque ambos films narran biografías ejemplares el lenguaje de cada uno es totalmente distinto.

Jean-Dominique Bauby era un hombre de su tiempo, con sus virtudes, carencias, miedos, triunfos, era el redactor jefe de Elle, hasta que sufrió una embolia masiva, pasa 20 días en coma para después de despertarse y descubrir que tiene “locked-in síndrome”, es decir, está atrapado en su propio cuerpo, sólo puede comunicarse parpadeando su ojo izquierdo, todo un reto de paciencia para él y los que le rodean. Pasado el enfado inicial y las ganas de tirar la toalla, empezará la narración de su increíble historia.

La Escafandra y La Mariposa está contada de manera impecable, teniendo como hándicap el hecho de presentar siempre el punto de vista del protagonista y su situación, la fotografía de Janusz Kaminski (El Pianista, La lista de Schindler) apoya en todo momento la plasticidad de las imágenes que utilizan efectos de desenfoque, moviola y saturación de color dejando entrever el espíritu artístico del director del film, a su vez, enriqueciendo y evitando cualquier forma estática de contar las experiencias del enfermo, introduciéndonos en su mente, pensamientos, deseos y anhelos en todo momento. Grabada en Francia, el casting no puede haber sido más acertado: todas las hermosas mujeres que ayudan a Bauby (me llamó poderosamente la atención el parecido de Marie-Joseé Croze -logopeda- con Naomi Watts), el propio protagonista, un fantástico Mathieu Amalric que se llevó el César por la cinta, y hasta el padre de éste, el legendario Max Von Sydow. No me extraña que tras su presentación a la cinta le cayeran premios de todos los festivales.

Por su introspección, el uso de la voz en off, el sentimiento de los cuidadores, la problemática para comunicarse con el exterior, la limitación, esta cinta se acerca a Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo; sin embargo, también tiene detalles de Mar Adentro de A. Amenábar, pues Bauby es un apasionado de la literatura, tiene proyectos, más allá de sus limitaciones atrae a las mujeres que le rodea por la manera de afrontar su situación y las enamora, las hipnotiza. De todas formas, las comparaciones con films de temática parecida se encuentran sólo en matices, pues La Escafandra y La Mariposa tiene personalidad y espíritu propios.

Después de tanto cine palomitero, una dosis de cine europeo, arriesgado y de autor es necesaria. Ya habrá tiempo para olvidar que la realidad de manera propia contiene experiencias más excitantes que cualquier ficción.

Enviado por Alice Keenan.

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