Año 2018. La Tierra es un desierto donde la guerra entre Skynet y la resistencia humana no tiene ni tregua ni fin. La elección de Christian “Salvasagas” Bale para el papel del siempre presente John Connor, parece más que obvia, tiene esa cara de mala leche y seriedad ofuscada que despedía en entregas anteriores Linda Hamilton, te crees que puedan ser familia. A Sarah Connor la recordamos en las cintas que dejó grabadas para guiar a su retoño en el futuro y para recordarle que debe encontrar y mandar a su papa al pasado, por que si se le pasa el detallito…apaga y vámonos.
El caso es que estamos ante la película más cara de la saga, eso ya es decir, Terminator II fue un hito en efectos especiales en 1991 y había que estar al nivel. Voy a hacer cómo si nunca hubiese visto Terminator III, ese truño que debería haberse llamado “Gobernator”. En esta nueva entrega se intenta dar el mismo toque que Bale y Nolan han conseguido con Batman, que haya un equilibrio entre una buena interpretación, los efectos especiales y la acción constantes, lo que ocurre, es que en Batman estaban Michael Cane, Morgan Freeman, Heath Ledger, Gary Oldman para darle la réplica al protagonista, aquí nos ponen a Sam Worthington, un completo desconocido del que piensas: “A éste le han dicho que se vea las películas anteriores y se estudie la técnica mecánica interpretativa impecable de Schwarzenegger”, es decir, que tiene la misma expresividad que un sofá. Y eso que el Chuache es el mejor en lo suyo, pero ya copias modernas…no, gracias. El personaje de Marcus Wright canta desde el principio, es esa pieza que va uniendo trozos de la historia y es totalmente prescindible al final. Lo peor es esa historia medio romántica que tiene con Moon Bloodgood (bonito nombre) que no tiene base ninguna. Lo mejor, gracias a su maña arreglando coches podemos disfrutar del principio de Rooster de mis venerados Alice In Chains. Di un brinco, no digo más.
Es una película para ver en el cine, disfrutar de todas esas naves, de las motorobots, explosiones a mansalva, distintos tipos de terminators, etc.; sin embargo, para mí, lo mejor es el “Momento Siderúrgico” de la narración con sus persecuciones por las escaleras de metal, la lava hirviente, el nitrógeno líquido, esa cadena de montaje de T-800 inoperativos que dan mal rollo ya, el terminator detrás implacable y alguien desesperado por encontrar la manera de pararlo. Es el alma de la saga, encima, hay un guiño tremendo cuando el objeto de la persecución es Bale y de repente, de una celda sale, ¡tachán!. Actualmente, sigue perseguido, más que nada, porque han filtrado la mega bronca en plan monólogo que le espetó al director de fotografía de este film, por lo que su fama de “chungo” ha crecido tanto como la publicidad en la red de Terminator Salvation.
Escrito por Alice Keenan













