Cuando uno está roto de pena porque le han robado parte de su vida siempre tira de repertorio musical, cuando tiene fuerzas y se ve identificado en todas ellas, las canciones de desamor suelen ser más bonitas que las de amor que de por sí son siempre bastante cursis. Cuando de verdad se quiere a una persona más que a uno mismo los rifs de guitarras se convierten en alfileres que se clavan en tu corazón, y las letras cobran aún si caben más sentido en formas de sentencias en tu cerebro, a modo de martillo concienciador, pero en el fondo tu no te quieres creer todo lo que te está pasando y más loco te vuelves. Dicen que es cierto que el tiempo lo cura todo, pero quién te cura mientras pasa el tiempo. ¿La paciencia o la desesperación? Ante esta escalofriante introducción sólo me queda presentaros un repertorio para la Asociación de Víctimas de la Desesperación.
A Jota de Los Planetas le han debido dar muchos palos en la vida, y se nota que es un sufridor de primera, tiene muchas canciones de desamor, pero su tema “Segundo Premio” es la descripción sencilla y directa de una dolorosa ruptura, sus guitarras hacen que se estremezca el alma, y más si los ves en directo donde no suena el tecladito que se escucha en la versión de estudio.
El Chaval de la Peca antes de ser ese personaje showman que todos conocimos era conocido como Marc Parrot, sacó un disco allá por el año 1993 donde podías encontrar “Que haga sol o que llueva”, una pieza con base electrónica a modo de carta a un amor desaparecido que eligió saltar por la ventana frase a tener en cuenta “ni el cura cura mi locura”. Se me ponen los pelos como escarpias.
Si buscamos melodías, violines y preciosismo acústico nos tendremos que refugiar en La Buena Vida, y su tema “Aún te puedo ver” es el grito contenido de un hombre roto por el amor, y si lo queremos a la inversa que sea ella quien está perdida recurriremos a “Calles y avenidas”. Sí, esta gente conoce muy bien la fórmula para encogerte el corazón (que se quite Alex Ubago).
Echando un vistazo a los influyentes ochenta ponemos nuestro romántico punto de mira en La Granja con sus dos tiempos roqueros, “La mala traición” o “Peligrosa” te hacen sentir sendas traiciones y la decepción en ambos casos de unas historias mal avenidas.
Mención obligada La Habitación Roja con la hermosa canción de una huida “Dices que no” o una de rabia contenida desde la óptica del perdedor, porque recordemos que en las canciones de desamor siempre hay uno que pierde más que el otro, “Y” de su primer disco. De su mejor disco, “Largometraje” podemos llorar con la rabia contenida de “Crónico” o el dramón de “Ciencia ficción”, porque la verdad hay historias que son para no creérselas o “Los peores años”. Estos chicos son una mina.
Aunque siempre nos quedarán poetas como Antonio Vega, José Ignacio Lapido, Iván Ferreiro, y por qué no, el mítico “Quiero beber hasta perder el control” de Los Secretos dónde mezcla el sabor de la derrota con los efectos nocivos del alcohol y la destructiva “Confesión” de Malevaje, amores imposibles “El canto de la sirena” de Los Limones… hay tantas!
Prometo para una futura edición haceros un repertorio para animaros a salir de marcha y que os entren ganas de comeros el mundo. Pero hoy toca llorar.
Enviado por Doctor Barmacéutiko, de su sección en la Revista Grada
Por Doctor Barmacéutiko
Todo ha terminado y la música



Comentarios (0)
enviar comentario
enviar comentario











