Iba a realizar un artículo de cada una de estas películas pero he preferido basarme en la raíz de las tres, la parte técnica que supone la visualización en 3D, aunque por la artística y a nivel de guión, sabía a lo que me enfrentaba en cada caso, como soy de las que piensan que para tener una opinión fundamentada de un film, al menos hay que verlo, me he puesto manos a la obra.
Avatar...pues qué decir a estas alturas, ya se comercializa en Bluray y DVD, James Cameron abrió la veda de presentar las películas en este formato, concibió la cinta desde el principio con esta tecnología y se nota por lo espectacular de la producción. Eso no quita que llegue un momento que todo parezca un videojuego, que el guión sea una revisión de Pocahontas, los personajes son excesivamente malvados o perfectos, poniendo de moda a Sam Worthington, que después de su aparición poco espectacular en "Terminator Salvation", no pensaba que lo vería hasta en la sopa. La promoción de la cinta y el revuelo posterior generado, ha tenido mucho que ver con el éxito: depresión en espectadores tras ver la cinta, críticas de la Iglesia, palestinos disfrazados de pueblo Na'vi protestando, hordas de frikis photoshopeándose la cara o aprendiendo el idioma de los habitantes de Pandora, el batacazo de los Oscars y el triunfo de la exmujer de Cameron, etc. Eso sí, esto de remover conciencias con una metáfora de preservación de la vida, no lo veo mal y por supuesto, no lo llamaría ecologismo sino sentido común, tenemos ejemplos para hartar no hace falta irnos a una galaxia muy lejana: en lugar de arrasar por conseguir "el unobtainium", el preciado metal de Pandora, en África está el conflicto imparable del coltán; la destrucción de un árbol en 3D no me da más pena que las hectáreas de selva amazónica que se destruyen al día por sembrar soja o que un barco ballenero japonés se cepille una familia entera de ballenas en 40 minutos para acabar siendo comida para perros. No, no son precisamente los azulitos Na´vi los que me inspiran lástima y reconozco que hubo momentos en los que me aburrí. Por cierto, la banda sonora de James Horner es pésima, este hombre echó el resto con Braveheart, antes, sorprendió con Willow, y a dormir en las flores que dieron Titanic.
Alicia en el País de las Maravillas. Nadie duda que le venía como anillo al dedo este proyecto a Tim Burton y su estilo bizarro gótico colorido personal. La historia narra las aventuras de una Alicia crecida, que no recuerda su anterior viaje al País de las Maravillas, la narración tiene componentes de la segunda parte A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, sin llegar a la ironía, excentricidad y absurdo del relato creado por Lewis Carroll, sería imposible reflejar fielmente los escritos de este matemático inglés si se quiere una película accesible al gran público, de consumo fácil y financiada por la Disney. Las historias de Alicia no son precisamente cuentos esquemáticos al uso, sobre todo en esta segunda parte del relato pues los movimientos de Alicia forman parte de una partida de ajedrez, así, teniendo en cuenta este razonamiento, me dispuse a disfrutar del diseño de producción y las actuaciones, pues el casting es más que acertado como la banda sonora por parte de Danny Elfman (¿quién sino?). No podía faltar un histriónico Johnny Depp enfundado en la piel pálida de Sombrerero Loco, algo parecido a un payaso de Micolor puesto de ácido durante semanas, por su parte, Helena Bonham Carter es un festival haciendo de cruel, desquiciada y cabezona Reina Roja, se nota que tiene muchas tablas y cumple a la perfección. Otro acierto es Anne Hathaway haciendo de hermana menos colérica, la Reina Blanca encorsetada y almibarada, quien deja un regustillo oscuro, interesante al menos, en contraposición con la interpretación de Alicia de Mia Wasikowska, un tanto sosa la verdad, no todo el mundo puede actuar a sus anchas en un entorno digitalizado, que le pregunten al pobre de Ewan McGregor cuando rodaba Star Wars.
Ahora llega el quid de la cuestión, este film lo visualicé en una de las mejores salas de Kinepolis en Madrid, pero las escenas se veían oscuras, los objetos que saltan de un plano a otro, borrosos y al finalizar, un dolor de cabeza me acompañó parte de la noche; y todo porque "Alicia" no es nativa en 3D como Avatar, con el bombazo de taquilla, la curiosidad por una nueva experiencia y que la recaudación crece pues se paga más por una película en 3D que en 2D, si sumamos la crisis que hay, encontrar un nuevo filón no es para pensárselo dos veces y corriendo Hollywood se ha puesto las pilas, aunque los experimentos acelerados suelen salir rana, para muestra un botón: Furia de Titanes, está rodada en 2D, la conversión a 3D está hecha deprisa y corriendo para poder amortizar la inversión de un film de acción más bien mediocre. Este cambio de formato ha generado toda clase de quejas y críticas.
Volvemos a encontrar al soso de Worthington como protagonista haciendo de Perseo y se supone que el film es una revisión del mito clásico, ya llevado al cine en 1981. Cada vez que un mito griego cae en manos de un guionista yankee a mí se me revuelven las tripas, como si en la literatura clásica no hubiese suficiente imaginación, claro...lo que no hay son héroes sin encanto, luchas con escorpiones que parecen mumakils, momias y ascetas hindúes en lugar de un oráculo. Y eso que Liam Neeson hace de Zeus, aunque viéndolo en el trailer de la película que han hecho del Equipo A no sé qué pensar de este hombre, y Ralph Fiennes como Hades, a quien le han dado vela en este entierro y tiene como hijo al Kraken, concepto que gustó en los Piratas del Caribe, apartando al monstruo Ceto original, mitad ballena mitad serpiente, más próximo a un leviathan que a ese Golem con tentáculos que se han inventado. Y mejor que el protagonista, Draco, el eterno secundario Mad Mikkelsen, actor danés que lo mismo te hace de guerrero sanguinario en Valhalla Rising que trabaja en un film como Torremolinos 77 (!!). Sin embargo, después de la que se monta, Perseo salva a Andrómeda, la deja plantada y al final se va con otra que no pinta nada en la historia. Un despropósito.













